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Vidas Ocupadas

Tras 50 años de ocupación y 10 años de bloqueo en Gaza, los 4,5 millones de personas que viven en Palestina siguen preocupados por tener, después de tanto tiempo, dificultades de acceso a agua y medios de vida seguros.

VIDAS OCUPADAS es un proyecto de sensibilización de Acción contra el Hambre que presenta, a través de un lenguaje artístico y diferente, el de los comics, el impacto humanitario del conflicto entre israelíes y palestinos.

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En Palestina

En su recorrido entre Nablus y Gaza, José Pablo García ha podido observar las dificultades diarias que afectan a los habitantes de Cisjordania y Gaza.

Descubre algunas de ellas y selecciona las etapas

Abu Nwar y Jabal al Baba, a la sombra del Muro
Abu Nwar es la mayor comunidad palestina en Jerusalén Este, pero todas sus estructuras tienen orden de demolición. Aunque no todas las demoliciones han llegado a hacerse efectivas, no pueden obtener ningún permiso de construcción desde hace años y la comunidad tiene que utilizar materiales de construcción muy básicos para rehabilitar sus infraestructuras como la madera, lona y latón. Se les ofrece desplazarse a una zona junto a un vertedero. “Estamos determinados a quedarnos en esta tierra, a donde ya nos desplazaron en 1967, nuestras cabras y ovejas necesitan espacios abiertos”, explica Abu Emad Ibsisat, portavoz de la comunidad. Fabrican productos lácteos pero cada vez es más difícil venderlos. Sólo pueden distribuirlos en transporte público o vehículos privados a otras comunidades cercanas. Antes vendían en otras partes de Jerusalén Este al otro lado del muro pero ya no pueden hacerlo. El Muro se lo impide. Lo mismo pasa en la comunidad de Jabal al Baba. El muro, omnipresente, llega casi a rodear las 56 familias que componen el poblado. Esa barrera les impide aprovechar los recursos naturales como lo hacían antes. Ya no pueden cultivar a lo largo de las laderas del lecho del rio, han perdido acceso a grandes porciones de la tierra de pastoreo para su ganado, y les cortaron el acceso al agua. La expansión de los asentamientos colonos israelíes, las demoliciones y el aislamiento generado por el muro está contribuyendo a la liquidación de los medios de vida de las comunidades palestinas.
En 2002, el gobierno israelí aprobó la construcción de un muro de separación con el objetivo de protegerse de posibles ataques terroristas palestinos. De los 712 kilómetros planificados, hay dos tercios acabados, un 20% a lo largo de la Línea Verde (línea divisoria del Armisticio de 1949) y el 80% restante en territorio cisjordano, adentrándose en el mismo hasta 22 kilómetros en algunos lugares. Pese a su reiterada, condena por parte de Naciones Unidas u organismos como la Corte Penal Internacional, el muro se levanta como una barrera infranqueable limitando la capacidad de movimiento, el comercio y los medios de vida de la población.[1]
Susiya y Um Al Kher, sí­mbolo de resiliencia frente a las demoliciones
La comunidad de Susiya, donde viven 45 familias palestinas, es una de las comunidades más afectadas por la expansión de asentamientos colonos israelíes y la paulatina y silenciosa anexión de tierras por parte de Israel como potencia ocupante. Su sheij, Nassir Nawaja, explica que Israel está ampliando sus zonas de entrenamiento militar y que como consecuencia el 80% de las infraestructuras de la comunidad tienen una orden de demolición. Israel pretende expulsarles para conectar el asentamiento colono israelí de Susiya con el campo militar adyacente y con un lugar con antiguos restos arqueológicos. Según comenta la organización israelí Rabinos por los Derechos Humanos, existe documentación histórica de la existencia de palestinos viviendo en este lugar desde el año 1830. En el año 1986 sufrieron el primer desplazamiento forzado de sus tierras, tan solo tres años después de la creación del asentamiento colono israelí adyacente. Los habitantes palestinos de Susiya tienen documentos que certifican la propiedad de esta tierra. Algunas organizaciones defensoras de derechos humanos les han ayudado a recurrir legalmente el proceso y las organizaciones humanitarias les han apoyado para tener acceso a servicios básicos. Susiya se ha convertido hoy en todo un símbolo de la resistencia de los palestinos en Hebrón, puesto que hay muchas más comunidades en la misma situación. Voces como las del Nobel Mario Vargas Llosa[1] o John Kirby[2], del departamento de Estado de Estados Unidos, han denunciado esta situación. Mientras se resuelve jurídicamente la situación, sus habitantes no pueden sacar a pastar sus ovejas ni cabras, ni recoger la cosecha de sus olivos. Las organizaciones humanitarias les ayudan con instalaciones de agua como tanques, cisternas o letrinas, o con paneles solares para obtener energía. Sin embargo, estas instalaciones, muchas financiadas con el dinero de los ciudadanos españoles y europeos, corren también el riesgo de ser demolidas. Por otro lado, el impacto de las colonias se nota también especialmente en el caso de Um Al Kher. Está aldea situada no muy lejos de Hebrón y a pocos metros de los confortables chalets de la colonia israelí del Karmel, ilustra el contraste brutal entre uno y otro lado de las vallas que las separan. La historia de Um Al Kher, donde ya solo quedan cinco familias, es una historia de exilio y desplazamiento. Suleiman, su patriarca, tenía solo ocho años cuando, en 1948, fue expulsado del desierto del Negev durante la Nakba (catástrofe). En 1965 llegaron a estas tierras, que compraron por 100 camellos. Suleiman nos habla de su horno de pan (taboon en árabe) que ha sido destruido en varias ocasiones “porque –aseguran- su olor y su humo molesta a los colonos israelí del asentamiento adyacente”. Pero que quede claro, apunta Suleiman “que esto no es un problema de religiones. El problema es que están ocupando nuestra tierra”. Sin horno, sin tierra para sus ovejas, sin agua para sus cultivos y sin acceso a mercados para vender su tomillo, los medios de vida de la comunidad se ven cada vez más reducido, poniendo en peligro la salud de sus habitantes.
En 2016 las demoliciones, incluidas las de infraestructuras de agua, escuelas, granjas, corrales, establos, etc., han aumentado de forma alarmante. A 31 de Diciembre de 2016 habí­an sido demolidas 1089 estructuras del territorio Palestino Ocupado, casi el doble del total de 2015. Hasta la fecha esto ha provocado el desplazamiento de 1.593 personas, entre ellas 556 niños y niñas[3], y ha afectado directamente los medios de vida de 7101 personas.
Gaza, vivir bajo bloqueo
Durante estos últimos años, la situación en la franja de Gaza ha sido mediatizada principalmente por las guerras que ha sufrido, en 2008-2009, 2012 y la última en 2014. Estos conflictos han causado innumerables daños humanos y materiales, pero incluso fuera de estos periodos, la vida en Gaza supone un reto para sus 2 millones de habitantes. Además de la destrucción y de los daños, se suma la imposibilidad de reponerse de estas guerras recurrentes debido al bloqueo, y se enfrenta a enormes dificultades para reconstruir escuelas, arreglar hospitales, desarrollar redes de alcantarillado, o plantas energéticas e infraestructuras de primera necesidad. El bloqueo impuesto por Israel desde hace 10 años, impide la importación de recursos y materiales necesarios para el desarrollo de Gaza. El bloqueo dificulta también la exportación y por lo tanto el desarrollo económico de la zona. Como consecuencia, Gaza conoce hoy una de las tasas de paro más alta del mundo, llegando hasta un 60% de los jóvenes. Los gazatíes viven en unas condiciones muy difíciles, sin acceso a medios de vida, sin o con pocos recursos básicos como el agua. El acceso al agua es un problema de primer orden, tanto para el uso y consumo de los habitantes, como para el ganado y el riego de los cultivos. Actualmente el acceso al agua está principalmente condicionado por el reparto del agua procedente de los acuíferos subterráneos transfronterizos entre Israel y Palestina, y controlados en su inmensa mayoría por Israel. El acuífero no se recarga lo suficiente de forma natural y esta enormemente dañado por la intrusión salina y la gran cantidad de nitratos. Además Gaza carece todavía de las necesarias infraestructuras para tratar y desalinizar el agua, así como para deshacerse de aguas residuales o recoger aguas pluviales.
Las consecuencias de la guerra de 2014 fueron trágicas. 500.000 personas fueron desplazadas y en los 51 días que duró el conflicto murieron 2.251 palestinos y 73 israelíes, hubo 11.230 heridos. De los fallecidos palestinos, 1,462 eran civiles de los cuales 566 eran niños y niñas, y 299 mujeres; de los fallecidos israelíes 6 eran civiles. Las consecuencias materiales también fueron dramáticas. 153.200 casas fueron parcialmente destruidas, 252 escuelas dañadas y 78 hospitales afectados. Hoy en día, el 80% de la población depende de la ayuda humanitaria para sobrevivir.[1]
Área C, el archipiélago palestino… sin agua
Ramala es conocida por ser desde 1994 la sede de la Autoridad Palestina, es decir la organización administrativa palestina en Cisjordania. Este mandato nace a raíz de los Acuerdos de Oslo en 1993 que establecieron la división de Cisjordania en 3 zonas, con carácter temporal de 5 años hasta la llegada de una resolución política para la creación de un Estado Palestino:
  • Zona A, bajo el control administrativo y seguridad de la Autoridad Palestina
  • Zona B, bajo el control administrativo de la Autoridad Palestina y seguridad gestionada por Israel
  • Zona C, bajo el control administrativo y seguridad de Israel
Más de 20 años después, el Área C cubre más del 60 por ciento de Cisjordania[1], principalmente zonas rurales. Durante la última década, el número de israelíes viviendo en asentamientos en Cisjordania ha aumentado del 30 por ciento, para llegar a cerca de 600.000 personas repartidas en más de 250 asentamientos (incluido Jerusalén Este)[2]. La política de expansión de Israel en Área C ha fragmentado el territorio, impidiendo los movimientos y la cohesión entre las distintas comunidades y creando una especie de “archipiélago” palestino. Por otra parte, la capacidad de actuación de la Autoridad Palestina en el Área C[3] esta enormemente limitada por los Acuerdos de Oslo. Las comunidades beduinas que viven en Área C están entre las más vulnerables del Territorio Palestino Ocupado, con un acceso muy limitado a agua y saneamiento. Según los datos de OCHA, la Administración Civil Israelí tan solo aprueba el 1% de los permisos para infraestructuras presentados por palestinos.  Esto supone una enorme limitación para la planificación de los recursos hídricos y conlleva una pobre inversión en infraestructuras de agua y saneamiento. En muchas ocasiones, las familias tienen que comprar el agua a camiones cisterna, a precios muchas veces prohibitivos. El limitado acceso al agua se convierte un problema especialmente acuciante durante los meses de verano.
Un palestino en Área C consume 79 litros de agua al día (la OMS recomienda un mínimo de 100). En algunas comunidades esta media es de 20 litros al día por persona . En Israel, la media es de 296 por persona y día. Actualmente, cerca de 113.000 personas (70 comunidades) no están conectadas a la red de agua . La Autoridad Palestina no tiene otra opción que comprar 60 millones de metros cúbicos de agua por año a Mekorot (la empresa nacional de agua israelí) para cubrir las necesidades básicas de agua.

Galería de fotos

Acción contra el Hambre trabaja en el Territorio Palestino Ocupado desde 2002, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad de la población. Con el apoyo de donantes como la Agencia Española de Cooperación (AECID), implementa proyectos para responder a las necesidades humanitarias y para proteger y fortalecer la resiliencia de las comunidades palestinas.

Sobre el comic

Vidas ocupadas es la plasmación en un cómic del viaje realizado por José Pablo García con Acción contra el Hambre por el Territorio Palestino Ocupado. En su viaje de Nablus a Gaza, ha experimentado de primera mano cómo es la vida de aquellos que sufren las consecuencias de un conflicto que, por lejanía y extensión en el tiempo, nos parece algo distante y borroso.

En este año en el que se cumplen los cincuenta años de la ocupación, José Pablo nos trae una historia cargada emocionalmente que nos transportará a lugares y a situaciones que apenas conocemos y que no nos dejará indiferentes. En palabras del propio autor, “Esta experiencia me ha permitido salir de mi zona de confort y contribuir a mostrar la trastienda de un conflicto que, por antiguo, ha caído en el baúl de la indiferencia”.

Ficha técnica:

88 paginas, Bitono
Editorial: Dibbuks
Formato físico: Cartoné, 19,5 x 27,5 cm, 16€ – Compra aquí
Formato digital: 5€ – Compra aquí

El Autor

José Pablo García (Málaga, 1982). Su trabajo como ilustrador puede encontrarse en libros como Eugenia de Montijo (Editorial Almed, 2012) o Atlas Ilustrado de la provincia de Málaga (Loving Books, 2013), y en el LP ¡Menos Samba! de Sr. Chinarro (Mushroom Pillow, 2012), con el que ganó un Premio de la Música Independiente al mejor diseño para álbum.

Como dibujante de cómics ha sido distinguido en más de una veintena de certámenes, destacando en ellos el premio nacional Injuve en 2009 y el Desencaja en 2012, gracias al cual publicó su primera obra, Órbita 76 (Dibbuks, 2013), con guión de Gabriel Noguera. Su siguiente trabajo fue Las aventuras de Joselito (Reino de Cordelia, 2015), en el que recreaba la biografía del niño cantor en episodios que mezclaban todo tipo de estilos y referencias de la historia del cómic. Tras él, llegó La guerra civil española (Debate, 2016), una adaptación del clásico de la historiografía del hispanista Paul Preston.

Agenda

Como parte del proyecto, la promoción del libro se acompañara de una serie de actividades charlas y conferencias en presencia del autor, representantes de Acción contra el Hambre y otros actores relevantes.

2017
CiudadLugarFechaHoraTipo de evento
BILBAO / BILBOFNAC C/ Alameda de Urquijo 402/06/201719hCharla / Firma
PAMPLONA / IRUÑALibrería KATAKRAK C/ Mayor 54 K Nagusia01/06/201719hCharla / Firma
VITORIA- GASTEIZLibrería CARACOLA COMICS C/ San Prudencio, 5, Bajo.31/05/201719hCharla / Firma
SAN SEBASTIÁN / DONOSTIALibrería HONTZA C/ Okendo 4, Bajo.30/05/201719hCharla / Firma
Más citas por venir...

Prensa

Contacto Prensa
Alicia García: 91 391 53 06
Maxence Defontaine: 91 771 16 63

Dossier de Prensa

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Notas de prensa

LANZAMIENTO EN MADRID

Descarga la nota de prensa de la presentación de VIDAS OCUPADAS el miércoles 18/01/2017 en Madrid con la presencia del autor.